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    ACEITE DE KRILL, EL NUTRITIVO SECRETO DE LAS AGUAS ANTÁRTICAS

Krill es una palabra noruega que define a ese minúsculo crustáceo parecido al camarón pero de apenas 3 centímetros de largo y 2 gramos de peso que viaja por el océano en bancos de millones de individuos alimentándose del fitoplancton y que constituye el principal alimento de focas, ballenas, pingüinos y otras aves. Y si bien se han identificado más de 80 especies en todo el mundo sólo el de las aguas de la Antártida contiene tantos y tan poderosos nutrientes -ácidos grasos omega-3, fosfolípidos, antioxidantes, vitaminas y un nuevo flavonoide aún sin nombre- como para conferir al aceite que se hace con ellos las notables propiedades terapéuticas que lo hacen eficaz en dolores articulares, hiperlipidemias, inflamaciones o el síndrome premenstrual, entre otras muchas dolencias.
 
El krill es un crustáceo parecido a un camarón pero de apenas 3 centímetros de largo y 2 gramos de peso. Viaja por el océano en grandes enjambres compuestos por millones de individuos -sus bancos suelen tener densidades de 20 kilogramos por m3 de agua-, se alimenta del fitoplancton que flota sobre las aguas y es el plato preferido de focas, ballenas, pingüinos y otras aves. De las 85 especies que se conocen la más extendida es la euphausia superba denominada normalmente krill antártico que, de hecho, es una de las más abundantes del planeta. Se estima que sólo en la Antártida la superficie total de la zona de distribución de este krill representa cuatro veces y media la extensión de Australia. Y precisamente por su abundancia y por contener la combinación de nutrientes antioxidantes más potente que se conoce los científicos consideran que puede convertirse en uno de los alimentos más importantes del futuro, máxime cuando los distintos estudios que se están llevando a cabo en todo el mundo -principalmente en Canadá- van poniendo al descubierto las increíbles propiedades nutricionales y terapéuticas del aceite de krill.

NUTRITIVO Y ANTIOXIDANTE

Durante muchos años los investigadores probaron distintos métodos para extraer los nutrientes del krill sin destruirlos pero no fue hasta hace unos diez cuando la Universidad de Scherbrooke en Quebec (Canadá) y el laboratorio Neptune Technologies & Bioressources (laboratorio que distribuye NKO, nombre comercial del único aceite de krill aprobado por la FDA norteamericana) desarrollaron un proceso de obtención en frío que permite extraer del krill un aceite de gran valor nutricional. De hecho es el único aceite marino que combina ácidos grasos omega-3, fosfolípidos y antioxidantes, tres sustancias fundamentales para que el organismo humano pueda funcionar correctamente y mantener o recuperar la salud.
Pues bien, uno de esos estudiosos de este peculiar crustáceo y de sus propiedades beneficiosas es la doctora Tina Sampalis, profesora asociada del Departamento de Cirugía Experimental de la Universidad de Montreal (Canadá), vicepresidenta de Investigación y Desarrollo del citado laboratorio, directora de varios estudios sobre las bondades terapéuticas del krill y autora del libro El poder curativo del aceite de Krill Neptune. Y en él afirma que
"es la sinergia de estos componentes lo que hace que este aceite sea tan beneficioso para problemas de salud tan dispares como pueden ser los calambres y la irritabilidad asociadas al síndrome premenstrual, niveles elevados de colesterol o el dolor de las articulaciones artríticas".
¿Y cuáles son esos nutrientes tan beneficiosos? Los siguientes:

  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Ácidos grasos omega-3.

La importancia para la salud de estos ácidos grasos es cada vez más reconocida. Se les denomina esenciales porque nuestro organismo no los produce y necesitamos obtenerlos de la dieta. De los omega-3 (acerca de los cuales hemos publicado varios textos que podrá consultar en www.dsalud.com) se sabe, por ejemplo, que son componentes básicos de las membranas celulares, que son fundamentales para el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso central, que protegen del Alzheimer y otras enfermedades degenerativas, que combaten los procesos inflamatorios, que estimulan el sistema inmune y las funciones cerebrales, y que disminuyen el riesgo cardiovascular además de reducir los niveles de triglicéridos, regular la presión sanguínea y la fluidez de la sangre, entre otras funciones. Además, como recogemos en un reportaje que publicamos en este mismo número, los dos principales ácidos grasos omega-3 -el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA)- se han revelado útiles en la prevención y tratamiento del cáncer de hígado. Así lo indica un reciente estudio realizado en la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos) según el cual ambos ácidos no sólo evitan que proliferen las células cancerosas sino que inducen a su apoptosis o suicidio. Es más, el tratamiento con DHA y EPA también reduce los niveles de una proteína conocida como betacatenina cuyos altos niveles se han ligado al desarrollo de varios tumores. Su eficacia se ha demostrado tanto en hepatocarcinomas como en células tumorales de colangiocarcinoma, forma particularmente agresiva de cáncer hepático que aparece en los conductos que portan la bilis.
Ambos ácidos están presentes especialmente en pescados como el salmón, el bonito o la caballa... y en el aceite de krill., excelente fuente de EPA y DHA Un gramo de este aceite contiene 300 mg de ácidos grasos omega-3 de los que 150 son de EPA -especialmente importante para el funcionamiento del sistema inmune- y 90 de DHA -crucial para la adecuada actividad del cerebro-. Además el aceite de krill contiene también ácidos grasos omega-6 y omega-9 (o ácido oleico).
Pues bien, el descubrimiento de la presencia de estos ácidos en el krill antártico se debe al trabajo investigador del médico y profesor uruguayo Bartolomé Grillo quien hace ya más de veinte años estableció su laboratorio en la base científica antártica "Artigas" donde puso en marcha un estudio que pretendía encontrar un remedio para la arteriosclerosis con un singular objeto de estudio, los pingüinos, cuyo sistema cardiovascular es al parecer similar al humano. Y es que estos animales no desarrollan dicha patología ni muchas otras relacionadas con el corazón. Bueno, pues tras analizar su sangre y tejidos los investigadores uruguayos dedujeron que la clave de la salud cardiovascular de los pingüinos antárticos está en que solamente se alimentan de krill, muy rico en ácidos grasos omega-3 y omega-6 y, lo que es más importante, en la proporción exacta para hacer del aceite de krill un alimento saludable.
A este respecto conviene aclarar que el cuerpo humano está preparado para utilizar ambos tipos de ácidos grasos pero "desafortunadamente -afirma la doctora Sampalis- la dieta de los países desarrollados aporta demasiados omega-6 -entre 10 y 20 veces más que omega-3- y esa disparidad conduce a serios desequilibrios de ácidos grasos en el cuerpo". Y es que ambos ácidos desempeñan papeles vitales en los procesos inflamatorios, básicos para la respuesta inmune del cuerpo. "Dicho de una forma simple, los omega-6 -explica- son el acelerador que da inicio a las respuestas inflamatorias necesarias (por ejemplo, luchar contra una infección) mientras los omega-3 son los frenos que devuelven al cuerpo a su estado normal". De ahí que ingerir demasiados omega-6 aumente el riesgo de padecer problemas de salud relacionados con la inflamación. Incluso cáncer pues según el doctor Grillo -experto en las implicaciones metabólicas de estos ácidos- "existe evidencia experimental de que los ácidos grasos omega-6 promueven el crecimiento de tumores cancerígenos en las mamas mientras que los omega-3 inhiben su crecimiento y las metástasis. Ello se debe a que tanto el cáncer como las inflamaciones son actitudes inmunológicas y los omega-3 actúan sobre el sistema inmune de muy diferentes maneras". Y en este punto resulta muy interesante el descubrimiento posterior de la doctora Sampalis: "El aceite de krill que producimos en nuestro laboratorio puede reconducir ese insano desequilibrio porque contiene omega-3 y omega-6 en una proporción de 15 a 1".

  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Fosfolípidos.

El valor añadido del aceite de krill es que sus ácidos grasos omega-3 son extremadamente efectivos porque van unidos a los fosfolípidos, una estructura química que hace que el cuerpo absorba y utilice mejor tan importantes ácidos. De hecho los propios fosfolípidos son ricos en omega-3. "Cada célula del cuerpo -explica la doctora Sampalis- necesita fosfolípidos. Estas grasas son los componentes principales de su membrana y se las denomina 'porteros celulares' porque forman una barrera microscópica que les ayuda a filtrar hacia fuera las toxinas que pueden provocar enfermedades. Además ayudan a protegerse contra el estrés oxidativo que aparece cuando las moléculas dañinas de los radicales libres atraviesan las paredes de la célula causando estragos en su interior". También contribuyen a reducir la producción de las prostaglandinas que intervienen en los procesos inflamatorios.
La peculiaridad de los fosfolípidos contenidos en el aceite de krill -básicamente fosfatidilcolina, fosfatidilinositol y fosfatidiletanolamina- es que se asemejan a los que componen las membranas de las células cerebrales. Además, por ejemplo, la colina -otro fosfolípido- es un componente fundamental del neurotransmisor acetilcolina del que se ha comprobado que es una sustancia química que participa en la regulación de músculos, memoria, humor o sueño y que influye en varios órganos vitales y en el corazón.


  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Antioxidantes.
No menos importancia nutricional y terapéutica poseen los potentes antioxidantes naturales que contiene el aceite de krill. Entre ellos destacan las vitaminas A y E (en pequeñas cantidades), un flavonoide al que todavía no se le ha dado nombre y la astaxantina que le da al crustáceo su coloración rojo-anaranjada. Los expertos afirman que la mayor parte de los efectos antioxidantes de este aceite son producidos por este carotenoide al que de hecho se considera más potente que el betacaroteno, la luteína o el licopeno. "Cabe destacar -explica la experta mencionada- que la astaxantina contenida en este aceite está totalmente esterificada, es decir, químicamente ligada a las moléculas de EPA y DHA. Ello significa que el cuerpo humano puede metabolizarla por completo beneficiándose de sus considerables propiedades antioxidantes. Además cruza fácilmente la barrera hematocerebral lo que ayuda tanto a proteger como a estimular el cerebro".
En cuanto al flavonoide novel (los científicos lo denominan así hasta que se le asigne un nombre) se trata de una estructura molecular que, por primera vez, se extrae de una biomasa animal. De hecho en las decenas de años que hace que se estudian los flavonoides sólo se había logrado extraerlos de plantas, vegetales, frutas y algas. Pues bien, a pesar de que sus efectos específicos están aún en fase de estudio los expertos creen que añade su poder antioxidante al aceite de krill. Y es que en lo que coinciden los distintos análisis realizados sobre este producto es que su contenido total de antioxidantes le confiere una potencia extraordinaria. Por ejemplo, se utilizó una prueba estándar el ORAC (siglas en inglés de Capacidad de Absorción de Oxígeno Radical), para comparar el aceite de krill producido por el laboratorio Neptune con otros antioxidantes conocidos. Y el test arrojó resultados espectaculares pues según esta prueba la capacidad antioxidante de este aceite es 300 veces mayor que el de las vitaminas A y E, y 48 veces superior al de los aceites de pescado estándar.

POTENTE ANTIINFLAMATORIO

Los expertos señalan -aun cuando no se tienen aún muchos detalles de los mecanismos de acción terapéutica de este aceite- que es más que probable que sea la interacción de sus componentes la responsable de sus contrastados beneficios para la salud. Y para demostrarlo se están llevando a cabo numerosos estudios sobre humanos que arrojan resultados sorprendentes. Así, según estas pruebas preliminares, el aceite de krill normaliza y mejora la función cardiovascular, el nivel de glucosa en sangre, la producción de energía, la función hepática y hasta el rendimiento deportivo además de aliviar las molestias asociadas al síndrome premenstrual que afecta a muchas mujeres y mitigar el dolor y la rigidez en caso de dolencias articulares.
Cabe agregar que la razón de su efectividad en el tratamiento de patologías tan dispares parece estar en el hecho de que este aceite es un antiinflamatorio altamente eficaz en problemas de aterosclerosis y otros problemas cardiovasculares, en la artritis, en el síndrome premenstrual y en la enfermedad de Cröhn, entre otras muchas dolencias. Eficacia antiinflamatoria que se demostró en un estudio llevado a cabo por la doctora Sampalis y su equipo de colaboradores sobre noventa pacientes diagnosticados de enfermedad cardiovascular, artritis reumatoide u osteoartritis, todos ellos con niveles elevados en sangre de proteína C-reactiva (un tipo especial de proteína producida por el hígado que sólo se detecta durante episodios de inflamación aguda y que, por tanto, es indicativo de tal situación). Los pacientes se dividieron en dos grupos iguales, al primero de los cuales se administró 300 mg de aceite de krill al día mientras al otro se le suministraba un placebo. A los siete días de iniciado el estudio ya se podía observar que el aceite inhibe significativamente la función de las múltiples sustancias que desencadenan la inflamación ya que los niveles de proteína C-reactiva se habían reducido en un 19%, el dolor en un 24%, la rigidez de la articulación en un 22% y la flexibilidad funcional de la misma se había incrementado un 16%. A los 14 días la proteína C-reactiva -y, por tanto, la inflamación- se habían reducido ya en un 30%, dato muy esperanzador que avala al aceite como tratamiento natural efectivo y sin efectos adversos para combatir enfermedades que cursan con inflamación.
Por otro lado, otro estudio llevado a cabo por los mismos investigadores viene a confirmar las propiedades cardioprotectoras de este aceite antártico. Así, durante 30 días los científicos administraron un gramo diario de esta sustancia a un grupo de 120 pacientes afectos de hiperlipidemia y problemas cardiovasculares. Se trataba de valorar sus efectos sobre los niveles de colesterol total y de triglicéridos. "Los resultados -explica la doctora Sampalis, directora de la investigación- mostraron que este aceite es significativamente efectivo para el tratamiento de la hiperlipidemia porque reduce de forma importante la glucosa, el colesterol total, el colesterol 'malo' y los triglicéridos a la vez que aumenta los niveles de colesterol 'bueno'. Además comprobamos que, en este sentido, es mucho más efectivo que el aceite de pescado y que una dosis de mantenimiento de medio gramo al día resulta muy eficaz para mantener dentro de parámetros saludables los niveles de glucosa y lípidos en sangre". Los investigadores presentaron las siguientes cifras: tras tres meses de tratamiento la colesterina disminuye un 13%, el colesterol "malo" un 32% y los triglicéridos un 11% mientras el llamado colesterol "bueno" aumenta en un 44%. Además en todos los casos se observa que los pacientes mejoran su función física, se reduce el dolor y la sensación de fatiga y, en general, se produce una mejoría evidente en su calidad de vida y en su salud general, tanto física como emocional y psíquica.
Resultados similares se obtuvieron cuando se analizó la eficacia de este aceite para combatir los síntomas del llamado síndrome premenstrual. El objeto de estudio fueron setenta mujeres aquejadas de este síndrome a la mitad de las cuales se les administró durante tres meses 2 gramos diarios de este aceite durante los 8 días previos al comienzo de la menstruación y durante dos días después de iniciado el sangrado. A la otra mitad se les administró tres gramos diarios de aceite de pescado precisamente porque ya estaba demostrada su efectividad en este problema. Según la doctora Sampalis "la interacción de los componentes de este aceite contribuye de forma muy efectiva -más que otros aceites de pescado- a mitigar las molestias físicas y emocionales que acompañan a este síndrome. Así, por ejemplo, alivia el dolor de las mamas, la inflamación se reduce en un 47%, el dolor del bajo vientre disminuye en un 33% y se mitigan el estado depresivo y los cambios de humor causados por el desequilibrio hormonal". Además estas mujeres referían que se encontraban más enérgicas, más vitales y hasta que tenían mejor aspecto.
"A día de hoy -afirma la doctora-
están en marcha numerosos estudios para comprobar la eficacia del aceite de krill en el tratamiento de distintas patologías humanas. Los resultados obtenidos hasta la fecha nos permiten pensar que estamos ante un alimento con grandes utilidades en este terreno. Incluso se está probando, dada su poderosa capacidad antioxidante, su eficacia para prevenir y tratar dolencias tan extendidas como el cáncer de piel. De momento se prueba sólo en ratones pero los resultados preliminares nos hacen estar esperanzados".

ELIJA BIEN
Según datos de la FAO (el Programa de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) el único país donde se utiliza el propio krill para consumo humano es Japón, donde se come la carne congelada de la cola de este diminuto crustáceo cuyo sabor, al parecer, es muy similar al de la langosta. Por nuestras latitudes nos tenemos que conformar -al menos de momento- con consumirlo en forma de suplementos dietéticos elaborados con su aceite. Pero, ojo, porque no todos son iguales. De hecho el único aprobado por la FDA es el que produce el laboratorio canadiense Neptune Technologies & Bioressources cuyo proceso de extracción en frío asegura el mantenimiento de las propiedades bioactivas mencionadas en este texto. Téngalo en cuenta pues cuando vaya a adquirirlo.


Laura Jimeno



Propiedades del aceite de krill
Distintos estudios clínicos han demostrado que el aceite de krill...
...es un potente antiinflamatorio.
...posee una capacidad antioxidante 300 veces mayor que las vitaminas A y E y 48 veces mayor que el del omega-3 extraído de los aceites de pescado.
...mitiga de forma significativa la inflamación, el dolor y la rigidez articulares en casos de artritis, osteoartritis y otras dolencias que aquejan a las articulaciones.
...ayuda a prevenir y tratar patologías cardiovasculares por reducir la inflamación y por mantener los niveles de lípidos en sangre dentro de niveles saludables.
...reduce los niveles de glucosa, colesterol "malo" y triglicéridos y hace aumentar los de colesterol "bueno".
...alivia la sintomatología física y emocional asociada al síndrome premenstrual.
...contribuye a un mejor funcionamiento de los distintos órganos y tejidos.
...previene los daños provocados por los radicales libres.
...mejora la salud en general y la sensación de energía y bienestar.


Un nutritivo crustáceo
Un gramo de Aceite de krill Neptune (NKO) está compuesto por:
  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Compuesto de fosfolípidos y omega-3: 400 mg.
  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Ácidos grasos omega-3: 300 mg. De ellos 150 son de ácido eicosapentaenoico (EPA) y 90
     de ácido docosahexaenoico (DHA).
  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Ácidos grasos omega-6: 20 mg.
  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Ácidos grasos omega-9 (ácido oleico): 70 mg.
  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Astaxantina esterificada: 1,5 mg.
  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Vitamina A: 100 IU (unidades internacionales).
  http://www.dsalud.com/iconos/puntero.gif Vitamina E: 0,5 IU.


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